Casa
Volviendo a Manzanares, mi casa natal, siempre me intrigó que, habiendo sido construída con todas las de la ley e incluso con detalles de ciertos refinamientos, como mármoles en la entrada, puertas en abundancia y de buena madera, sólo hubieran considerado un solo dormitorio, grande sí, pero uno solo. Sobre todo porque ya se mudaban con Lito y yo estaba por nacer. En los planos estaba previsto el segundo, que recien se construyó cuando hubo que pensar en alquilar una parte de la casa porque mi papá quedó sin trabajo durante 6 meses, justo cuando se anunciaba mi hermano menor. En esos tiempos no se pensaba que los niños deben ser separados del cuarto de sus padres en cuanto nacen! Por lo tanto, la antecocina funcionó en algún momento como dormitorio. La casa era grande, pero poco funcional. Fresquita en verano y la Siberia en invierno. Se calefaccionaba con una estufa de querosén muy simpática de hierro esmaltado verde y bronce que se llevaba de aquí para allá, con poco resultado práctico. Hasta que mis tíos se mudaron a su casa propia, se mudaban cada dos por tres, seguramente buscando disminuir el costo del alquiler, y para mi mirada infantil eso era buenísimo. Lo nuestro, estar siempre en el mismo lugar, sabía a rutinario.
En un momento, se mudaron cerca de casa, en la calle Vilela y Arcos, creo. Vilela no estaba adoquinada como Manzanares, era de tierra, y la casa no tenía baño instalado, sólo un agujero en el piso, y recuerdo que una vez se me resbaló el pié, con resultados de imaginar. Otro recuerdo que tengo de ese lugar, es que una mañana de Reyes, paseando con mi prima por la calle con una canastita con 5 muñequitas que imitaban a unas quintillizas Dionne de apellido, nacidas en EEUU, nos ladró un perro dentro de una casa y yo me dí tal susto que largué por el aire el canastito y ahí mismo se me murieron las quintillizas! No creo que me las volvieran a comprar. Otra sorpresa para Reyes fue que una vez me dejaron algo en la casa de mi abuela, una bateria de cocina de aluminio! Y me acuerdo porque eso no era común, fue una excepción. No se usaba regalar tanto a los niños, por eso los juguetes eran escasos y había que aguzar la imaginación, algo positivo sin duda.
En un momento, se mudaron cerca de casa, en la calle Vilela y Arcos, creo. Vilela no estaba adoquinada como Manzanares, era de tierra, y la casa no tenía baño instalado, sólo un agujero en el piso, y recuerdo que una vez se me resbaló el pié, con resultados de imaginar. Otro recuerdo que tengo de ese lugar, es que una mañana de Reyes, paseando con mi prima por la calle con una canastita con 5 muñequitas que imitaban a unas quintillizas Dionne de apellido, nacidas en EEUU, nos ladró un perro dentro de una casa y yo me dí tal susto que largué por el aire el canastito y ahí mismo se me murieron las quintillizas! No creo que me las volvieran a comprar. Otra sorpresa para Reyes fue que una vez me dejaron algo en la casa de mi abuela, una bateria de cocina de aluminio! Y me acuerdo porque eso no era común, fue una excepción. No se usaba regalar tanto a los niños, por eso los juguetes eran escasos y había que aguzar la imaginación, algo positivo sin duda.

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