Hechos Históricos

La Segunda Guerra Mundial comenzó en 1939, yo tenía 7 años y de eso no tengo recuerdo. Pero sí de cuando Argentina accedió al fin después de muchos cabildeos y bajo presión de EEUU, a declarar la guerra al Eje, Alemania, Japón e Italia. La guerra terminó en 1945, después de que Hiroshima y Nagaski recibieran la bomba atómica. Por lo tanto nuestra declaración de guerra habrá sido a fines del 44. Yo tenia 12 años y recuerdo que con una amiga lo hablamos muy preocupadas.

Hubo algunas actos de intemperancia, como por ejemplo cambiarle de nombre a un gran parque de diversiones que había en Retiro, el Parque Japonés y también hubo simulacros de oscurecimiento en la ciudad. A mi padre lo nombraron jefe de manzana, y debía cuidar que en la fecha establecida los vecinos respetaran el apagón. Por supuesto todo eso duró poco, a nadie se le había ocurrido bombardearnos.

En el 46 subió a la presidencia el Gral.Perón, en medio de una gran euforia popular. Nosotros lo leíamos en los diarios o escuchábamos los discursos por la radio. Nunca vimos nada in situ. Las opiniones políticas se discutían acaloradamente en las familias. Mi padre pretendía ser objetivo, aunque solía decir que Perón lo convencía cuando hablaba y guiñaba el ojo buscando complicidad. Mi tío Antonio, español nacionalizado argentino y afiliado al partido, lo defendía acaloradamente y mi otro tío Ricardo, soltero y socialista le tenia un odio visceral. Por suerte nunca llegaron a las manos, pero discutir, discutían en forma. Mi madre rogaba que en las sobremesas no surgiera el tema. Y en la familia paterna, todos eran radicales, ergo, contreras.

Después, los discursos de Evita nos parecían ridículos, exagerados y siempre gritados. Además, siempre empezaban "con profunda emoción:::" y ya decíamos "otra vez lo mismo!" y cuando murió fue larguísimo el duelo. Días con música sacra en las radios. Por otra parte, era eso común en ciertas fechas. En Semana Santa o el día de los Santos y de los Muertos, todo olía a marcha fúnebre. Si había algún muerto en la familia, los hombres llevaban un brazalete negro en el brazo izquierdo y las mujeres luto completo.

En la calle Carlos Pellegrini había una tienda dedicada especialmente a los lutos. Cuando murió mi abuela paterna yo tenía 16 años y ya todo esa rigurosidad se iba debilitando, pero sí me hice un trajecito negro que usaba con una blusa blanca. La gente solía teñir caseramente los vestidos para no incurrir en gastos.
Mi madre me contó que ella y su hermana vivieron muchos años de negro. Justo cuando les llegaba el tiempo del alivio del luto, ponerle alguna cosilla de color, zás, se moría otro y había que volver a empezar.

Otros hechos, como el bombardeo de la Plaza de Mayo en el 55 lo vivimos como algo insólito, pero no como la salvajada que realmente fue. Por lo menos eso es lo que siento yo. Es que todo estaba teñido con la puja política. O se era peronista o se estaba en contra, y en casa si bien no había fanatismo, se cuestionaban mucho las prácticas peronistas, sobre todo la de los últimos años. No imaginábamos que lo venidero podía ser mucho peor.

Y cuando cayó Perón, 3 meses después, pude ver desde el piso 16 de la Fac. de Odontología donde trabajaba, cómo avanzaba un tranvía 31 por Charcas, hoy Marcelo T. de Alvear, que entonces era mano al centro, arrastrando un busto de bronce de Eva Perón.