Festejos

Los juguetes eran escasos, sólo regalados para Reyes, no existía Papá Noel. Nochebuena se festejaba, cenando como todas las noches y comiendo al final el Pan dulce y algunas frutas secas. Lo que sí se festejaba en familión era el día de Navidad. Para nosotros consistía en peregrinar hasta Palermo, Julián Alvarez 1364, entre Gorriti y Cabrera, casa de Francisca, la abuela paterna.Allí era de rigor el almuerzo con ravioles caseros amasados por la abuela en colaboración con las tías. Y para tal fecha, era tradición estrenar zapatos blancos y vestidito de organdí. Recuerdo la enorme mesa en el patio con tíos y primos. Eso fue hasta los 13 o 14 años, porque la abuela fue declinando y murió cuando yo tenía 16, a los 86 años

El 31 de dic. se festejaba en casa. Venían tía Elvira, Antonio, Marta y Quique y mi querido tío Ricardo, soltero. Recuerdo que entre Marta y yo nos disputábamos su presencia en los almuerzos comunes del mediodía dominguero. El solía llevarnos a "pasear" a la montañita, el terreno elevado que estaba en la calle Ramallo, o Ruiz Huidobro pasando la vía, que en esos tiempos era una elevación pelada, y para nosotros una verdadera montaña! Y la noche del 31 de dic. los tíos venían desde Vieytes, porque vivían justo frente al Hospicio de las Mercedes, hoy Moyano, donde tío Antonio era enfermero, y como salía tarde, llegaban muchas veces justo para el brindis! No se quedaban a dormir, asi que presumo que podrían viajar sin problemas. Algunas veces se quedaban Marta o Quique, ellos alquilaban dos cuartos con una cocina al fondo y el baño también, era un caserón con otros varios inquilinos y de esa época recuerdo bien la casa, y especialmente el fondo con la cocina y el baño. Eso fue hasta mis 9 años, porque en ese año los tíos pudieron construirse una casa con muchísimo sacrificio en la calle Paroissien, a 3 cuadras de casa! todo un logro. Y al años siguiente, 1941 nació Nolo. Un bebé rubio y rosadito que a mi me pareció horrible, y del que no me dieron ninguna clase de explicación, no sé si la pedí y ya tenía casi 10 años! De esas cosas no se hablaba con los niños. Ni de eso ni de nada. Eramos meros expectadores y si alguna vez queríamos meter algún bocadillo, nos decían "a Ud nadie le pidió opinión" y recuerdo que eso no me gustaba nada y me producía un sentimiento de humillación.

Recuerdo que esa madrugada, me sacaron en brazos del cuarto, y me llevaron a dormir con Lito que ya tenía 15 años y no estaría tan en babia como yo. Y ahí nació Nolo, como era costumbre, en la casa y con una partera experta.