Miscelánea

En los años 30, 40, 50 los impuestos y servicios se cobraban en el domicilio. Los Bancos eran menos frecuentados que actualmente. Y el ser cliente de un Banco daba cierto status.
Era importante la Caja de Ahorros. En los colegios había un día instituído como el día del Ahorro, era en el mes de Abril, recuerdo que hacíamos un dibujo alusivo y nos incentivaban el ahorro. Comprábamos estampillas de un cierto valor que pegábamos en una libreta y ahí íbamos ahorrando nuestros pesitos.

No se veían tantos pordioseros ni chicos mendigando. Pero a casa, solía venir a pedir una señora gorda y negra, a la que mi madre siempre le daba cosas y dinero, porque consideraba que con esa gordura no podía trabajar aunque quisiera. También venía un hombre joven, rengo que vendía cosas de mercería, y algún otro al que se lo despedía con un "perdone".

Y en casa, aunque estuviéramos ajustados de dinero, casi siempre hubo alguna ayuda extra. La casa era grande, y si bien mi madre no trabajaba, tenía problemas de salud, entonces venía una vecina italiana, doña Nunzia (se llamaría Annunziata) y años después Magdalena que trabajó mucho tiempo, vivía a una cuadra y dejó de venir tiempo después de mi casamiento, cuando se mudó a Bella Vista.

De los basureros, recuerdo que pasaban con un carro de caballos y había que dejar la basura en un tacho de lata, generalmente de alguna pintura, se lo forraba con papel de diario y se lo dejaba en la puerta. Al día siguiente había que buscarlo, porque una vez vacío, el basurero lo revoleaba por el aire y a veces aparecía por la esquina. Las bolsas de plástico y los camiones recolectores simplificaron la tarea. Y años después, en las casas de departamentos, existían los incineradores. Allí se quemaba la basura, cosa que terminó prohibiéndose para no contaminar el ambiente.