Juego de Lotería

A partir de los 8 o 9 años podíamos compartir con los adultos la lotería de cartones. Se reservaba para las sobremesas domingueras cuando no había fútbol.
En general se jugaba por porotos, y excepcionalmente por dinero, pero por pocas monedas. No olvidar que el juego por dinero era y sigue siendo un vicio.

Cantábamos el ambo, el terno, el cuaterno y el quinterno ya era " basta para mí !!!" También conocíamos el apodo de algunos´números, como la niña bonita, el 15, il morto che parla el 48 y los anteojos de Mahoma el 88. Nuestros conocimientos no iban más allá. Recuerdo que disfrutaba mucho ese juego familiar, en la mesa grande del comedor con padres, tíos y primos.

Y este entretenimiento se alargó bastante en el tiempo. Un domingo 14 de agosto de 1960, en éso estábamos cuando se anunció la llegada de Marcelo. Hubo que interrumpir el juego y partir velozmente al sanatorio Lavalle.

Y los varones ya grandecitos, Lito de más de 20, Nolo 15 años menos y a veces hasta mi padre, se ponían a jugar a la pelota en las noches de frío en la pequeña antecocina, y ahí sonaban los pelotazos en las puertas pese a los rezongos de mi madre.

Yo me quedaba dibujando en la cocina, y cuando se desocupaba el lugar, a falta de pizarrón utilizaba las puertas, donde dibujaba con tiza. Mi especialidad, piernas con modelos varios de zapatos y sandalias de taco.