Comidas
La austeridad se reflejaba también en las comidas, que eran abundantes pero simples. Milanesas, pucheros, pastas, churrascos y la infaltable sopa, a la que mi padre solía agregarle en invierno un chorro de vino tinto, lo que le daba un gusto ácido. La probé una vez y fue suficiente. De postre, fruta. En algo influía el que no hubiera horno, el gas apareció muchos años después, por lo tanto no había bizcochuelos ni tortas. Pan con manteca con el café con leche, alguna vez mermelada y las más azúcar sobre la manteca. Como tampoco existían las bolsas de plástico, eran pocos los alimentos envasados. Sólo las conservas en lata. Todo lo que hoy compramos envasado, harinas, azúcar, legumbres secas, etc. se compraban por peso. El almacenero (no había supermercados, sino los almacenes que siempre estaban en la esquina) ponía un papel blanco sobre el plato de la balanza y después de pesar la compra la envolvía con destreza haciendo un rulo con el papel. Y recuerdo que los sábados solía venir a casa don Luis, un hombre alto y bonachón, con el pedido en una canasta y cuando terminaba de cobrar me regalaba un cucurucho de papel con caramelos rojos con forma de gajos de mandarina. Qué fiesta! eso era la "yapa". Porque no abundaban los kioscos como ahora y los caramelos se vendían en las panaderías, que los tenían en unos grandes frascos de vidrio a un costado del mostrador.
Volviendo a las comidas, como ahora, había clásicas para las Fiestas. Al no tener horno en las casas, se preparaba para el 1 de enero, una fuente con carne, papas, batatas y cebollas que se llevaba a la panadería, cuyo horno se cedía gentilmente a los clientes, creo que se le daba al panadero una propina, y se pasaba a buscarla al mediodía, bien a punto. Mi tía Elvira aportaba el flan, que preparaba aún arreglándoselas sin horno, y mi madre, el pastel Moka. El pan dulce se compraba. Y a nadie se le ocurría pedir esas comidas fuera del festejo de Fin de Año. Será por eso que sabían tan bien !!! Nueces y frutas secas sólo se veían para esas fechas.
Galletitas, ni hablar. Sólo unas de "agua" que no tenían gusto a nada y otras dulces que venían en una caja grande cerrada. Sólo se compraban en alguna ocasión especial y sabían a gloria!
Tantas cosas que ahora sentimos imprescindibles, no existían, por eso los que tenían recursos limitados no tenían tampoco mucho que desear. Ahora nos parece imposible vivir sin lavarropas, microondas, telefonos, equipos de audio, Cds, casetes, heladera, ventiladores y tanto electrodoméstico que aparece y que "debemos" tener.
Volviendo a las comidas, como ahora, había clásicas para las Fiestas. Al no tener horno en las casas, se preparaba para el 1 de enero, una fuente con carne, papas, batatas y cebollas que se llevaba a la panadería, cuyo horno se cedía gentilmente a los clientes, creo que se le daba al panadero una propina, y se pasaba a buscarla al mediodía, bien a punto. Mi tía Elvira aportaba el flan, que preparaba aún arreglándoselas sin horno, y mi madre, el pastel Moka. El pan dulce se compraba. Y a nadie se le ocurría pedir esas comidas fuera del festejo de Fin de Año. Será por eso que sabían tan bien !!! Nueces y frutas secas sólo se veían para esas fechas.
Galletitas, ni hablar. Sólo unas de "agua" que no tenían gusto a nada y otras dulces que venían en una caja grande cerrada. Sólo se compraban en alguna ocasión especial y sabían a gloria!
Tantas cosas que ahora sentimos imprescindibles, no existían, por eso los que tenían recursos limitados no tenían tampoco mucho que desear. Ahora nos parece imposible vivir sin lavarropas, microondas, telefonos, equipos de audio, Cds, casetes, heladera, ventiladores y tanto electrodoméstico que aparece y que "debemos" tener.

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