Sentimientos
En casa la autoridad indiscutible era la de mi padre. Lástima que como es bastante común, se confundiera con autoritarismo. Su palabra era indiscutible. No puedo recordar cuáles eran los motivos que desataban sus enojos, pero sí que para mí eran catástrofes. Qué haría yo para motivar su cólera? seguramente alguna pelea con mi hermano mayor que solía tirarme miguitas, u otra cosa parecida. Lo cierto es que su voz tronante me paralizaba y me deshacía en llanto con hipos, me quedaba sin aire! Después se le pasaba y tanto a mí como a Lito nos tendía su mano y nos decía "somos amigos?" Otra vez me preguntó "qué te hace falta para ser feliz?" y yo contesté "75 centavos!" cosa que le hizo mucha gracia. Ya con 11 o 12 años recuerdo que me corrió y yo me salvé metiéndome abajo de la cama grande. Eso porque cuando él retaba a Nolo que tendría 1 o 2 años, yo lo defendía diciendo ·pobrecito" y él me había dicho que no interviniera. Eso sí, nunca me castigó físicamente, cosa que era frecuente en esas épocas, pero yo le tenía miedo , un poco por su carácter explosivo y otro poco porque mi madre solía amenazarnos con "ya vas a ver cuando venga tu padre!" y a Lito con que "te voy a poner pupilo!" Esa era la amenaza mayor. No sabíamos bien de qué se trataba pero sonaba aterrador.
Además, en casa mi padre era el que tenía el monopolio de las malas palabras. Y no era como ahora que suelen decirse incluso con cierto dejo cariñoso, no. Las decía cuando estaba enojado, por eso me parecían tan terribles. Mamá no las decía nunca y nosotros menos. Recuerdo que una vez escuché decir a una compañera más avispada algo sobre "la guacha de la directora", y muy ufana lo repetí en casa, con gran escándalo de mi madre. Después de eso, nunca más. Lito solía decirme, "no seas idiota" y yo le contestaba con "idiote" estaba convencida que cambiaba según el género, entonces encima, se burlaba de mí! En verdad, como hermanos, peleábamos poco y nunca nos fuimos a las manos. Tal vez porque él era más grande y me tenía lástima. Y con Nolo la diferencia de edad era tan grande que lo veíamos como un sobrinito.
Los recuerdos suelen ser engañosos, y tal vez yo quiera creer que éramos chicos bastante juiciosos, por supuesto, a fuerza de prohibiciones. No recuerdo grandes ni peligrosas travesuras. Estábamos protegidos por los muros de la casa, yo sobre todo, que miraba pasar la vida atrás de la reja del jardincito. El gran cambio fue recién cuando empecé el colegio secundario, elegido especialmente porque quedaba cerca de casa. Y era de monjas! Entre mis primos Quique y Marta y mi hermano Lito me cantaban " La hija de Don Juan Alba dicen que quiere meterse a monja" Pero por cierto no me hacía mella. Me hicieron un uniforme como para que me sirviera los 4 años que duraba el Profesional, que así se llamaba, donde aprendíamos lo más importante! Corte y Confección y otras materias donde como era de esperar no faltaba Religión. En casa se pensaba que el Bachillerato no servía para gran cosa, a menos que se pensara seguir la Universidad, cosa que estaba fuera de programa y a los varones no dudaron en que siguieran Comercial. No nos consultaron, decidieron y listo! Pero también es cierto que tampoco nosotros teníamos muy claro que queríamos otra cosa. Salvo Lito con su aviación. Y yo conservo un bello recuerdo de esos 4 años despreocupados, donde anudé amistades que aún conservo como un tesoro invalorable
Además, en casa mi padre era el que tenía el monopolio de las malas palabras. Y no era como ahora que suelen decirse incluso con cierto dejo cariñoso, no. Las decía cuando estaba enojado, por eso me parecían tan terribles. Mamá no las decía nunca y nosotros menos. Recuerdo que una vez escuché decir a una compañera más avispada algo sobre "la guacha de la directora", y muy ufana lo repetí en casa, con gran escándalo de mi madre. Después de eso, nunca más. Lito solía decirme, "no seas idiota" y yo le contestaba con "idiote" estaba convencida que cambiaba según el género, entonces encima, se burlaba de mí! En verdad, como hermanos, peleábamos poco y nunca nos fuimos a las manos. Tal vez porque él era más grande y me tenía lástima. Y con Nolo la diferencia de edad era tan grande que lo veíamos como un sobrinito.
Los recuerdos suelen ser engañosos, y tal vez yo quiera creer que éramos chicos bastante juiciosos, por supuesto, a fuerza de prohibiciones. No recuerdo grandes ni peligrosas travesuras. Estábamos protegidos por los muros de la casa, yo sobre todo, que miraba pasar la vida atrás de la reja del jardincito. El gran cambio fue recién cuando empecé el colegio secundario, elegido especialmente porque quedaba cerca de casa. Y era de monjas! Entre mis primos Quique y Marta y mi hermano Lito me cantaban " La hija de Don Juan Alba dicen que quiere meterse a monja" Pero por cierto no me hacía mella. Me hicieron un uniforme como para que me sirviera los 4 años que duraba el Profesional, que así se llamaba, donde aprendíamos lo más importante! Corte y Confección y otras materias donde como era de esperar no faltaba Religión. En casa se pensaba que el Bachillerato no servía para gran cosa, a menos que se pensara seguir la Universidad, cosa que estaba fuera de programa y a los varones no dudaron en que siguieran Comercial. No nos consultaron, decidieron y listo! Pero también es cierto que tampoco nosotros teníamos muy claro que queríamos otra cosa. Salvo Lito con su aviación. Y yo conservo un bello recuerdo de esos 4 años despreocupados, donde anudé amistades que aún conservo como un tesoro invalorable

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